Gattaca

Jerome Eugene Morrow

  • “Yo me llevo la mejor parte del trato. Yo sólo te presto mi cuerpo. Tú me prestas tu sueño.”

Creo que uno de los primeros sueños que tuve fue viajar al espacio. De niño y no tan niño, me quedaba embelesado mirando al inmenso firmamento. Soñaba con llegar hasta allí. Aún lo sueño. Soy un firme defensor de que es el destino del ser humano.

Tenemos la firme creencia de que nuestro hogar es la Tierra pero muchos ignoran que, probablemente, nuestro origen provenga del espacio, de uno de los múltiples meteoritos que chocaron con este planeta. Es la llamada teoría de la Panspermia.

En un mundo, no tan lejano a día de hoy, donde todo se vuelve cada vez más deshumanizado y en el que los nacimientos se producen a través de una cuidadosa y elegida selección genética para seleccionar los atributos más adecuados para cada niño y eliminar las numerosas enfermedades que puedan afectarle aparece nuestro protagonista, un hijo de Dios. Estos degenerados no son más que niños nacidos fruto de la relación entre dos personas de manera natural. Teniendo en cuenta que esto será una realidad tangible muy probablemente, ¿definirá esto nuestro destino?, ¿estará ya todo realmente escrito?

Vincent, pese a tener un hermano perfecto genéticamente, se niega a pensar en ello. Su sueño, como el de tantos otros, es viajar al Espacio y huir de este mundo, de este planeta.

¿Hasta dónde llegará para conseguir su sueño?, ¿qué estás dispuesto a sacrificar para conseguirlo?

Creo que me ha gustado tanto la película porque es uno de mis grandes anhelos y, también, porque ojalá yo pudiera tener un pequeño porcentaje de esa fortaleza mental y vitalidad de la que nos hace gala Vincent para llegar hasta su sueño. Por cierto, según los médicos, Vincent, además de depresión severa, moriría de un fallo cardíaco a los treinta años, más o menos los que tiene al inicio de la historia.

Es muy curioso, por otro lado, el mundo en el que está ambientada la película. En este mundo los viajes en el espacio son normales así como la selección genética de los futuros bebes antes de nacer gracias a la fecundación in vitro. A los nacidos naturalmente se les considera degenerados, no aptos y no valen más que para limpiar el resto de los aptos. Un mundo que se nos presenta con coches y tecnología anticuada para lo que estamos acostumbrados hoy en día y que resulta tan interesante por esa mezcla entre monitores antiguos, coches clásicos y todo lo que el posible futuro genético y espacial nos depara.

La fotografía de la película se basa en colores anaranjados y otros muy fríos para demostrarnos toda esa deshumanización creando un ambiente muy cuadrado, mecánico, donde todo está controlado y la naturaleza brilla por su ausencia.

La música es muy melódica y me ha parecido preciosa. Sin ser una obra maestra en este aspecto si que ha conseguido que varias melodías vayan directas a mi mp3, especialmente la principal, con esa representación de melancolía y esperanza. Esperanza en un mundo gris.

El mensaje pretende ser muy aclaratorio. Nos muestra un futuro muy posible hacia el que nos podríamos dirigir y donde las clases ya no se darán por la posesión de una mayor o menor riqueza, si no por nuestra predisposición genética, ¿alguien creé que es muy descabellado pensar así?

No quisiera dejar de mencionar a Jerome, interpretado por un estupendo Jude Law, un apto que quedo paralitico en un accidente de coche y que alquilará su sangre y su cuerpo para que Vincent pueda llegar a cumplir su sueño utilizando su nombre y sus datos genéticos. Jerome se nos mostrará en un principio como un capullo arrogante que, poco a poco, irá resquebrajándose hasta mostrarnos quién es realmente. Y es que, al final, todos somos humanos.

Me quedo con la estupenda metáfora de lo sorprendente, y peligroso, que pueda llegar a ser el ser humano, con su espíritu emprendedor y aventurero que nos hizo viajar desde los interiores de las cavernas hasta la mismísima Luna, y, ¿quién sabe hasta dónde llegaremos?, ojalá yo pudiera saberlo y ojalá yo también pudiera viajar hasta Titán.

Quizás, algún día.

Vincent Freeman

  • “¿Quieres saber cómo lo hice? Nunca guardé fuerzas para la vuelta.”

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