El eterno retorno

603px-Serpiente_alquimica

La rutina es una serpiente que se muerde la cola, una moneda de oro. Una cara te muestra que puede ser una herramienta jodidamente útil de alivio mental. No hay problema, te dices; tengo el control, piensas. Sé perfectamente como va a acontecer el día y que tengo que hacer para llegar esta noche al mismo punto en el que empecé esta mañana: la cama. El esperado descanso tras un ¿duro? día. En este mundo sobresaturado de información planificar el día a día no es problema. Lo haces también los fines de semanas incluso, desde el sábado por la mañana hasta el domingo por la noche si es posible. Sigues horarios, no paras de mirar el Casio de la muñeca, la agenda por si acaso y, si puedes evitarlo, no te saltas siquiera el semáforo pese a que no se atisba un coche en el horizonte. Todo sea por la tranquilidad y el confort, te repites. Así pasan los días, las semanas, los meses, incluso los años.

El mayor problema te puede surgir por un cambio inesperado de tiempo, un plan que no resulta como creías o una conversación más caldeada de lo normal. Pero no hay problema, son gajes del oficio, de solución más o menos express. Lo solucionas —o lo tapas como puedes— y sigues con el plan establecido lo antes posible.

En realidad, si lo pensamos, tiene sentido. Todo es un ciclo: la vida y la muerte, el Tiempo, las estaciones, el movimiento de los satélites, los planetas, el sistema solar… y probablemente hablemos del mismo mecanismo para todo el Universo. La gran rueda, el uróboros. Todo tiene un principio y un final… que acaba volviendo al principio. Todo vuelve al mismo punto, aunque a lo largo de ese tiempo todo haya cambiado. Es inevitable.

La otra cara de la rutina, por cierto, puede ser el vacío que arrastras día a día. El mecanicismo de tu existencia. Ese agujero negro que tratas de tapar a diario convenciéndote de que es lo mejor y de que, hoy en día, no hay otro camino. Una experiencia similar a la cadena de montaje de una fábrica. No necesitas pensar demasiado. Sólo aguantar hasta que suene el maldito pitido que da fin a un día más. Quizás es así como quieren que nos sintamos.

Pero un día te das cuenta de que el Tiempo ha pasado mientras lo dejabas correr. Lento, pero inexorable, así es él. Puede que te cueste asumirlo: ya no eres joven, o al menos no tanto como cuando creías que tenías todo el tiempo por delante. Llega el fin de año e intentas valorar o recordar que es lo que has hecho que verdaderamente te llene desde el anterior año. Echas la vista atrás y lo que ves te da miedo. Desde la cima de la montaña —tan similar a la que subiste el año pasado, y el anterior— es más sencillo tener una perspectiva general de todo el paisaje: miras atrás; observas que todo lo que has recorrido hasta ahora es un enorme desierto en el que solo eres capaz de diferenciar unos pequeños oasis y, lo que es peor, miras un poco más atrás y observas que vienes del mismo desierto y que ya no recuerdas cuando fue la última vez que disfrutaste de aquel espeso bosque. Miras al frente y lo único que pareces ver es más desierto, pero te autoconvences de que esta próxima etapa verás por fin el bosque que tantos años llevas buscando. Porque al final todo se resume en el mismo concepto, el mismo término que se contaba en las cuevas prehistóricas bajo el fuego; lo que mismo que hizo que Gilgamesh abandonase su hogar y, en definitiva, lo que todos los cuentos esconden en su interior: la búsqueda. Sin esa búsqueda no eres capaz de definirte, no logras encontrar sentido a tu vida.

Sueñas que saldrás del desierto y averiguaras de una maldita vez que es lo que buscas… una vez más. Vuelves la mirada al cielo estrellado después de tantos años de viaje y, ahora si: piensas.

«Piense en el tiempo que siempre ha sido, en el tiempo que se extiende hacia atrás en la eternidad. En este tiempo infinito, ¿no puede haberse repetido un número infinito de veces las distintas combinaciones de todos los acontecimientos que constituyen el mundo?».

  • Nietzsche
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

Crea un blog o un sitio web gratuitos con WordPress.com.

Subir ↑

A %d blogueros les gusta esto: